Poesía barata y pensamientos al azar

 a veces es como que lo que digo es invisible
como si yo fuera invisible. 



Photo by Natã Figueiredo on Unsplash
De un lado está tu derecho a expresarte y del otro el de los demás, y en el centro se encuentran todas esas cosas que pueden herir tu moral, tus principios, tu ser y el de los otros. 

Di lo que quieras decir, pero no hagas como si la opinión de los demás no existiera-al igual que la tuya, es válida-y sólo cuando está hiriendo o lastimando lo que eres como persona, deja de ser libertad de expresión y se convierte en cretinismo. 

Las palabras son sólo palabras, es el tono el que las hace poderosas, es el cómo se dice lo que les da significado; destruyen y crean, y el saber usarlas con propiedad y recordando que no vivimos solos es lo que las hace parte de la libertad de expresión y no una herramienta de los cretinos. 

Pensar dos veces antes de hablar nunca debe subestimarse. 



-¿Sabe qué?
-¿Qué?
-Deje de hablar tanta mierda, hermano.
-Pero si yo no he dicho nada.
-Pero lo pensó, ¿o no?
-Bueno, yo...
-Halá, te pillé.
-¡Qué yo no he dicho nada!
-No me mienta, cabrón.
-Andáte a la mierda.
-No, andáte vos.
-¿Sabe qué, güevón?
-¿Qué?
-Andáte a chuparle un codo a un elefante morado y no me joda la puta vida. Faltaba más.
-Oiga, pero yo sólo decía.
-No diga nada más, hermano, que la está cagando.
-Tan sensible la nenaza.
-Capullito, no me mariquiés que luego no respondo.
-Sí ve, usted habla mucha mierda y luego no dice nada.
Silencio.
-Imbécil.



Entre lo azul del cielo
te ví, 
un rayo plateado que, 
alumbrando 
eclipsado por el sol, 
sigue allí, 
imponente y orgulloso
cuál rey del firmamento. 

Manchas grises
completan
tu (im)perfecta blancura. 

Y yo me pregunto:

¿Qué tienes que me hechizas?

¿Será tu redondez o la brillantez de tu presencia?

No lo sé y eso me atormenta.

Noche tras noche me pregunto lo mismo. 
¿La respuesta?
Nunca llega. 

No sé hasta qué punto puede aguantar mi fracturada mente;
Si por mi fuera desistiría sólo para encontrarme con tu esencia. 

Pero...
no es mi decisión.

Y nunca lo será. 
Sólo me resta esperar.