Poesía barata y pensamientos al azar

...

Photo by Magda Fou on Unsplash
Y chica, tienes que amarte a ti misma. Tienes que despertarte a las cuatro de la mañana, hacerte un café negro, y observar a las aves ahogándose en la oscuridad del amanecer. Tienes que sentarte al lado del hombre en la estación del metro que está leyendo tu libro favorito y comenzar una conversación. 

Tienes que venir a casa después de un mal día y quemar tu piel en la ducha. Luego debes lavar tus sábanas hasta que huelan a limón, de ese detergente que compraste en la tienda de la esquina. Tienes que dejar de tomarte todo tan jodidamente personal. No eres la luna besando el cielo oscuro. 

Tienes que elogiar las cejas arqueadas de alguien y decirle que sus ojos te recuerdan a piscinas verdes en el medio de Julio. Tienes que dejar de molestarte por cosas que no van importar en dos años. Dormir los sábados en la mañana y despertarte temprano en domingo. Tienes que dejar de preocuparte por lo que dirá ella cuando se entere. Tienes que dejar de pensar en él porque él dejó de preocuparse por ti hace seis meses. Tienes que dejar de preguntarle a los demás sus opiniones. Tienes que dejar de dar explicaciones sobre tus acciones. 

A la mierda. Ámate.

Tienes que empezar a amarte a ti misma, lo demás no importa. 



Y si te beso las letras, si me deslizo por tus comas, tus puntos. Besaría cada espacio en blanco, me detendría en tus guiones y pondría acentos por todo tu cuerpo, los llenaría de caricias. Déjame recorrerte, llenar de éxtasis tu anatomía gramatical, conjugar verbos en tu piel una y otra vez, en pasado, en presente, en futuro. Poner puntos suspensivos en tu boca, un punto y coma en tu ombligo, un punto final más abajo. Poner con signos de exclamación un te amo, con MAYÚSCULAS y en negrita para que todos sepan. 

Colocaré arriba de tu cabeza dos enormes comillas que encierren la palabra "nosotros" para que no lo olvides, para que siempre recuerdes, nos recuerdes.


ANÓNIMO 



Por los poros del goce se introduce el dolor,
cae escarcha de lágrimas sobre el espejo oscuro,
las esquinas entonan una triste canción
de dioses descendidos a las tumbas del mundo;
surgen blancos destellos con prístino fulgor
del edén venturoso, del ángel incorrupto,
y brota en las entrañas el agua del perdón
como el caudal profético del bíblico diluvio.

Emma-Margarita R. A.-Valdés.



ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida. 

Alejandra Pizarnik
Poeta argentina. 1936